La Asociación de Abogados Cristianos denuncia a Cuernos de Chivo por su disco “Exterminando a Dios”

"LA PENA PUEDE IR DESDE SECUESTRAR TODAS LAS COPIAS DEL DISCO Y EL MERCH HASTA MULTAS DE 22 MESES", EXPLICA SU VOCALISTA

La Asociación de Abogados Cristianos ha denunciado al grupo toledano Cuernos de Chivo por su álbum “Exterminando a Dios“, editado en 2013.

Esta asociación es uno de los lobbies ultraconservadores más activos y busca censurar cualquier atisbo de libertad de expresión que va en contra de la religión cristiana. Ya han denunciado, entre otros muchos litigios, a las chicas que hicieron una parodia de procesión, la del “Coño Insumiso”, al actor Willy Toledo, que las defendió y consiguió ser más ofensivo al mismo tiempo, y a la alcaldesa Ada Colau, por amparar un acto en el que se recitó la poesía “Padrenuestro de la vagina”. La poetisa también fue denunciada.

Y ahora le ha llegado el turno a la banda de metal extremo Cuernos de Chivo, cuyo tercer disco es considerado por la asociación ultracatólica como un delito contra los sentimientos religiosos (tipificado en el artículo 525.1 del vigente Código Penal).

“La pena puede ir desde secuestrar todas las copias del disco y el merch, en plan Fariña, hasta multas de 22 meses para todos los del grupo”, explica el vocalista, AntonioMero Mero‘, que ha subido una foto a las redes sociales donde aparece jugando a los dardos con un calendario de Jesucristo, algo que seguramente no ha sentado bien en el bufete de la AAC.

La AAC está estudiando interponer demandas contra otros grupos por “su temática blasfema”, como Inferno por su canción “Ruega por nosotros“, Angelus Apatrida por “Ministry of God“, Soldier por “Christoholic“, Crisix por “Leave Your God Behind” o The Art of Blasphemy, un grupo de black metal de Guadalajara que decidió ilustrar su primer álbum con la fotografía de una mujer que usa un crucifijo como consolador.

Polonia Castellanos, presidenta de la AAC, asegura que estos grupos resultan “ofensivos para los sentimientos religiosos” y que su temática supone una “vejación” contra un determinado colectivo de la sociedad.

“No me importa que se droguen como la chusma que son, pero estos inadaptados deberían abstenerse de insultar una religión que tanto identifica a un país con valores como es España”, dice la presidenta.

Por su parte, un confuso Antonio se pregunta que “cómo es posible que se hayan enterado de que existimos, si el underground es nuestro anonimato”.

 

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